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DEL CULTIVO A TUS MANOS
Antes de llegar a una cocina, nuestra vainilla ha recorrido un largo camino. Detrás de cada vaina existen naturaleza, conocimiento, tiempo y muchas manos. Desde el desarrollo de la planta hasta la selección final, acompañamos diferentes etapas que permiten transformar un fruto verde en la vaina oscura, flexible y aromática que finalmente llega a la gastronomía.
Este es su recorrido.
Todo comienza creando las condiciones para que la planta pueda desarrollarse. Nuestros invernaderos son espacios de observación, cuidado y trabajo constante. Aquí acompañamos el crecimiento de las plantas y controlamos las condiciones necesarias durante las diferentes etapas del cultivo.
La vainilla es una planta trepadora que necesita soporte, humedad, sombra y tiempo para desarrollarse. Durante esta etapa nuestro equipo observa su crecimiento, guía las plantas y realiza las labores necesarias para preparar cada ejemplar para sus futuros ciclos productivos.
Una flor extraordinariamente breve.
Cuando la planta alcanza las condiciones adecuadas comienza uno de los momentos más especiales del cultivo: la aparición de la flor de vainilla. Su corta ventana de apertura convierte esta etapa en un momento decisivo para el futuro fruto.
Una de las etapas más delicadas.
Cada flor destinada a producir una vaina debe completar correctamente su proceso de polinización. Es un trabajo que requiere precisión, conocimiento y atención al momento adecuado. Después de una polinización exitosa comienza a desarrollarse el fruto que meses más tarde podremos cosechar.
Después de la polinización comienza una larga espera. Las pequeñas vainas verdes crecen progresivamente en la planta mientras nuestro equipo continúa observando su desarrollo y estado.
El momento de separar el fruto de la planta.
Cuando las vainas alcanzan el punto definido para nuestra cosecha, son recolectadas cuidadosamente. La vainilla en este momento todavía es verde y está muy lejos de tener la apariencia y el perfil aromático del producto terminado. De hecho, aquí comienza otra parte fundamental de su transformación.
Después de la cosecha realizamos la revisión y preparación de las vainas para continuar con el proceso. Se observan características como estado, tamaño y condición del fruto, separando aquellas vainas que requieren tratamientos diferentes.
Las vainas pasan por la etapa de limpieza y preparación antes de continuar con su transformación. La higiene y la manipulación adecuada son fundamentales durante todo el proceso.
Una vez preparadas, las vainas son organizadas y llevadas al siguiente punto del proceso. Esta etapa forma parte del manejo controlado que realizamos antes de continuar con el tratamiento posterior.
Aquí comienza una transformación decisiva.
Las vainas pasan por el tratamiento que internamente conocemos como matado, una etapa inicial del proceso de curado. Este momento ayuda a detener determinados procesos fisiológicos del fruto y da inicio a una serie de transformaciones posteriores que contribuirán al desarrollo de las características de la vainilla curada.
El tiempo empieza a transformar la vaina.
Después comienza un proceso progresivo de reducción de humedad. Durante el secado las vainas empiezan a cambiar notablemente de apariencia: el verde desaparece progresivamente y aparecen tonos más oscuros mientras cambia también su textura. El control y la paciencia son fundamentales.
Aquí comienza a revelarse el aroma.
El curado no debe presentarse simplemente como “dejar secar la vainilla”. Es una etapa de transformación y acondicionamiento en la que el tiempo desempeña un papel fundamental para que el producto continúe desarrollando las características que buscamos.
No todas las vainas terminan siendo iguales.
Una vez finalizadas las etapas correspondientes, realizamos una selección y clasificación según las características que utilizamos para nuestros diferentes productos y presentaciones.
Preparadas para comenzar otro viaje.
Las vainas seleccionadas son organizadas y empacadas cuidadosamente para conservar sus características hasta llegar a nuestros clientes.
Aquí termina el proceso agrícola y de transformación, pero comienza otro. La vainilla llega a manos de pasteleros, chefs, chocolateros, heladeros, panaderos, baristas y amantes de la gastronomía, donde cada vaina puede convertirse en una nueva creación.
Polinizar.
Cosechar.
Transformar.
Secar.
Curar.
Seleccionar.
Crear.
Detrás de cada vaina existe mucho más de lo que vemos cuando abrimos un empaque.
VAILA VAINILLA
Del cultivo a tus manos
Naturalmente excepcional