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Nuestra vainilla tahitensis se cultiva bajo invernadero, en un ambiente controlado que respeta el ritmo natural de la planta. Cada mata se enreda en tutores, florece y da vainas verdes que solo con tiempo, cuidado y técnica se convierten en la vainilla oscura y aromática que conoces.
Polinización manual
La flor de la vainilla vive un solo día. Cada una se poliniza a mano, flor por flor, para asegurar que se forme la vaina. Es un trabajo minucioso que depende por completo del ojo y la destreza de quien cultiva.
Cosecha
Vainas verdes recolectadas a mano en su punto justo de madurez.
Escaldado
Baño térmico que detiene la maduración e inicia el curado.
Reposo (sudado)
Las vainas se envuelven y reposan para desarrollar su aroma.
Secado al sol
Días de sol para concentrar sabor y textura.
Acondicionamiento
Selección y maduración final antes de llegar a ti.
Trazabilidad por cosecha
Cada lote se identifica con un código de color según su mes de cosecha. Este sistema nos permite seguir cada vaina desde la planta hasta el empaque, garantizando control y calidad en cada etapa.
Propagación
El cultivo también crece desde la raíz: sembramos esquejes que en unos años se convertirán en nuevas matas productivas, asegurando la continuidad de nuestra vainilla tahitensis.
Del invernadero a tu cocina: cada vaina VAILA lleva consigo meses de trabajo, cuidado y tradición. Por eso, cuando usas nuestra vainilla, usas un proceso completo hecho con respeto por la tierra.